viernes, 25 de junio de 2010

El Bosque

Me desperté en medio de un bosque con un dolor de cabeza terrible, pero no recordaba haber bebido la noche anterior. Estaba tumbado boca arriba sobre la hierba, tenía los ojos cerrados y estaba relajándome mientras respiraba profundamente. Por fin, abrí los ojos y el cielo no se veía porque las copas de los árboles lo tapaban. Me incorpore y estuve pensando que había hecho y como podía haber llegado hasta un bosque desde la gran ciudad, no recordé gran cosa, solo que había hablado con una desconocida por un chat de internet. Me dispuse a intentar salir de allí, y fue en ese momento en el que me dí cuenta de que no solo las hojas, los arbustos y la hierba eran verdes, si no que los troncos, rocas y animales del bosque también lo eran. Me miré las manos temblorosas y me alivie al ver que eran del color de mi piel. El que todo fuera verde me asusto, pero no me podía quedar allí eternamente; tenia que salir de donde quiera que estuviese. Caminé tranquilamente durante un buen rato hasta llegar a una cueva de la que salió un horrible ruido; corrí lo mas rápido que pude para alejarme de ese lugar, pero me cansé rápidamente puesto que la educación física no era mi especialidad. Llegué hasta un lago, también verde, y con las manos temblorosas de miedo hice el amago de ir a beber, pero en el ultimo momento me arrepentí y use el agua de mis manos para limpiarme el sudor de la cara, ya un poco mas relajado mire a mi alrededor, estaba solo. Una luz empezó a brillar en medio de el lago, se fue apagando, hasta dejarme ver a una joven de cabellos rosados que caminaba sobre el agua en mi dirección, asustado, me fui echando hacia atrás intentando ocultarme, pero ella sabía donde estaba. Llego hasta la orilla con un brazo levantado con el puño cerrado, vino hasta el lugar en el que yo me encontraba y abrió la mano; una flor preciosa reposaba, se fue elevando hasta la altura de sus ojos verdes y la flor se cerró formando un capullo, que al abrirse de este salio un pajarito plateado, aleteo sus brillantes alas y voló hasta mi hombro, donde se apoyo. Ella se fue metiendo en el lago hasta que desapareció de mi vista, y el pájaro se puso a volar y se quedaba volando esperando que le siguiera...

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